19.4.12

M. E. T. A.

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...

Hmmmppfff...

...

Agg... Mis ojos...

¿Dónde carajo estoy?

Uf... No sé qué haría ayer, pero tengo la resaca más bestia de mi vida. Me volvería a acostar, si no fuera... si no fuera porque no veo la cama por ninguna parte. Hace frío en este sitio. Y no estoy solo.

Hay un tipo en medio de la habitación. No parece ni muy grande, ni muy fuerte. Habla en un lenguaje que no conozco, y cada palabra que dice me rebana el cerebro. Aunque no le entiendo, me quedo embobado escuchándole. Doy un paso hacia él, hacia el calor de las velas que hay en el suelo a su alrededor, y me siento.

De pronto, se calla. Salgo del trance, y veo que hay más como yo, sentados en círculo, despertando. En los ojos del tipo, que les mira uno por uno, descubro su inmenso poder, danzando al fondo como una llamita oscura.

Son viejos conocidos, ellos. Es bonito, el encontrarnos de nuevo en esta situación, en este plano. Es curioso, eso por descontado. ¿Por qué estamos aquí?

El tipo me mira con una sonrisa. Y entonces, en esa sonrisa, lo entendí todo.

Nos ha invocado.

Y, lo que es más sorprendente aún, hemos respondido.



16.3.10

"Los Muertos", una presentación

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DISCLAIMER:
Esto no es una reseña de "Los muertos", la novela. He leído varias, y he llegado a la conclusión de que no se puede elaborar una sin desvelar la mitad del libro. Y bueno, como tengo que hacer una recomendación como sea, porque me ha flipado, la única forma que se me ocurre es ésta: haciendo una reseña de la presentación de la novela. Pinchen en el título del post para verlo entero. Que lo disfruten :)





Fue como encontrarme con un viejo conocido, aunque la primera vez que le vi fue en uno de los trailers del libro, hace unos días. Todo el mundo le saludaba y hablaba con él. La librería era demasiado pequeña, y todos los asistentes parecían ser amigos que hacía tiempo que no veía. Borja y Forfy me empujaban para que le saludara y yo, simplemente, no veía el momento.

Aunque a lo mejor estaba siendo víctima otra vez de la timidez hacia lo admirado*, y por eso no me atrevía a acercarme. No sólo tengo un recuerdo muy envolvente de "Australia. Un viaje", sino que era de los pocos asistentes que ya había leído "Los Muertos" y que, por tanto, era inmune a los spoilers que rondaron por la presentación. Decidí llegar al libro sabiendo lo mínimo posible (que existía, algo de un tipo que aparece en un callejón, y que Juanma había publicado varios posts con vídeos que no vi), y lo he disfrutado como una cría.

El caso es que, volviendo a mi indecisión para abordarle, mi táctica fue ponerme lo más cerca posible de él (a un par de personas, quizá tres, de distancia) y, cuando miró en mi dirección, saludar con la mano. Se dio por aludido, y me sentí con algo más de derecho para trinchar la masa de gente que nos separaba y darle dos besos. Me identifiqué como "amiga de" (dos palabras que te dejan vía libre de comunicación con el talento si van seguidas de "Juanma Sincriterio"), cruzamos un par de frases, le presenté a mis acompañantes (no recuerdo sus palabras exactas, pero hizo alusión al grupo de titanes del que orgullosamente formamos parte, con sede, por mayoría de miembros, en Barcelona), y le dejamos que empezara con el espectáculo.

Aunque en un principio la elección de autores-presentadores parecía curiosa, Jorge Carrión, autor de "Los Muertos", lo tenía todo pensado. Bueno, casi todo. El caso es que eso era parte del plan. Primero habló Isaac Rosa, uno de esos "neoluditas" que aparecen cuando menos te lo esperas. Había leído el libro, y había visto referentes a... no sé, a muchas cosas. A cosas que seguramente están ahí (y que no voy a decir porque seguramente, de un modo un poco retorcido, revelan parte de la trama), pero que a mí, como buena tecnófila que ha abrazado sin tapujos el mundo digital, me han quedado en un discreto segundo plano. Porque luego, señores, luego estaba Jordi Costa. ÉL. El que ha hecho que Forfy salga de su bloqueo bloguero (una semana después de asegurar que, esta vez sí, cerraba el blog de forma definitiva). Dejando entrever conocimientos desmedidos sobre la cultura de derribo, pero sin apabullar (una suerte de Víctor ShangChi, ametralladora PoP enorme y entrañable, digievolucionado), habló de Lost, del Prisionero, de Frederic Brown y de "Los Arquitectos del Miedo" (un capítulo de "The Outer Limits"). Habló de los Soprano, de Dexter, de Blade Runner... y todo dando la sensación de estar pasando por encima, de no querer enredarse, de que podría estar horas sacando referencias de la chistera, comentándolas con quien quisiera tomarse algo con él**. Y no sé si es porque conocíamos casi todas las referencias que mencionó, o porque nos daba una sensación muy familiar (se parecía físicamente a Maese Higronauta... o quizá llevamos mucho tiempo sin vernos, maese, tenemos que solucionar eso), el caso es que su parte se nos hizo cortísima.

Algo que me costará perdonarles a ambos*** es que reventaran la mitad del libro. Todo el mundo debería tener derecho, al menos la primera vez, a leerlo sin estar condicionado, a descubrirlo despacio. A sentirse como dijo Jordi Costa que te sientes al acabarlo, y no saber definir el sentimiento ni por qué está ahí, y luego compartirlo y confirmar que era la intención. A descubrir el porqué de esa estructura tan rara en el índice, a paladear (con calma y alguna que otra relectura) las partes que para Isaac Rosa son engorrosas y a veces autoexplicativas. No sé. Es difícil hablar del libro sin spoilers, y hay que tener cuidado, como digo, con reseñas y entrevistas al autor (el entrevistador tiende a revelar más de lo que debería).

Acabada la presentación, y después de un amago silencioso de turno de preguntas, la gente se levantó, y ésa fue nuestra señal para acercarnos a la mesa de los autores. Esperamos nuestro turno para la firma, quedándonos en último lugar a propósito. Fui con mi ejemplar (regalo sorpresa de Forfy) muy orgullosa, y cuando le dije que tenía Australia también firmado (regalo sorpresa de mr. Sincriterio), me dijo que recordaba haberlo dedicado. Se me metió en el bolsillo con eso. Luego fue Forfy, con un ejemplar de "La piel de La Boca" para él y otro de "Los Muertos" para "un amigo que está en un cliffhanger un poco chungo, pero que espero que sus guionistas le den una siguiente temporada gloriosa" (regalo sorpresa para Borja). Borja vino el último, con "Australia" dedicado por nosotros, y una historia: en su viaje por las antípodas, tomó el libro como un diario de viaje que, en lugar de escribir, lees cada noche. Lo único vergonzoso fue que había leído millones de veces las dedicatorias que le escribimos (un día que, por supuesto, yo estaba menos inspirada de lo normal).

Dejamos libre a Carrión, para que se tomara un vino tranquilo, y a Forfy, para que, ejemplar de "Vida Mostrenca" en mano, fuera a la caza de un Jordi Costa que pululaba por allí con la guardia baja, con la seguridad de que ese día la cosa no iba con él. Craso error. En un momento de mirar al techo, Forfy le interceptó. Sin saber qué decir, sonrió y le enseñó el libro. Pudo, en última instancia, murmurar un "Jordi... ehm... esto es terrorismo pero... melofirmasporfavor?" que, seguido de ojitos de fan, empujó al autor a sentarse y a ejercer de ídolo freak. Cuando vi que Forfy se había quedado mudo de la emoción, mirando cómo le dibujaba un dinosaurio (o algo), intervine: "Le has hecho volver a escribir, con ese libro" "¿Cómo dices?" "En su blog, que lo tenía parado desde hace un tiempo. Ha sido leerte y volver a escribir él." Miró a Forfy, que asentía, aún sonriente. "¿En serio? ¡Me alegro muchísimo!". Y Forfy, al fin, empezó a hablar. Mientras Borja y yo maquinábamos un posible regalo de cumpleaños, hablaron del bloqueo del escritor, de "Los Muertos", de "Vida Mostrenca", de iberlibro y de otras cosas que no escuché. Sólo sé que mi acompañante volvió y estaba en una nube. "Me ha pedido el blog...", repetía, "Jordi Costa me ha pedido la dirección del blog..."

Ya era tarde y estábamos lejos de casa, así que pensamos en ir recogiendo. La despedida con Jorge Carrión fue una promesa de unas medianas en el Saló del Cómic, si conseguía estar por allí este año. La de Jordi Costa fue un "leer tu libro fue como si me dieras en la cabeza con un palo" (y él se alegró mucho de que sus libros sirvieran para eso).

Salimos de allí, comentando lo bien que había ido todo y lo guay que había sido contarle lo de Australia, y poniendo en común las dedicatorias. Forfy, de cuando en cuando, miraba al infinito y decía: "jo, estoy por escribir una entrada en modo superfan, para que ÉL la lea", y se le quedaba la sonrisa grapada a la cara. En cuanto tuvimos cobertura, mandamos un sms a Juanma, a modo de teaser. Juanma, pensábamos escribirte al llegar a casa, de verdad de la buena, pero te adelantaste :P Nos llamó para que se lo contáramos todo, y eso fue lo que hicimos, entre risitas de fan y promesas de quedar, que ya les echo mucho de menos. Mola mucho tener amigos tan geniales. En serio.



Les dejo con un documento gráfico casual de Forfy en su momento fan. Porque claro, esto NO es como las Crepusculocas con Edward Cullen. Nonono, es TOTALMENTE distinto, dónde va a parar... ¬¬



*.- tema que trataré en otro post, y que alcanza su máxima expresión en cierta noche pre-Saló en Sants.

**.- este tipo de especímenes muestran su verdadera genialidad, sin duda, en las distancias cortas. Tomar una caña con el ya mencionado Víctor es toda una lección de vida (yo grabaría todas las conversaciones para tomar notas luego... de hecho, de ahí salió MNRZ en su momento). Si quieren descubrir si tienen un amigo así, hagan la prueba: llévenle de cañas un día que tenga toda la tarde libre (esto es importante, sin límite de tiempo). Una vez en el bar, comience a hablar, como quien no quiere la cosa, de lo que sea. Da igual. Si después de media hora (como mucho) usted ya ha estado tentado de sacar un boli para apuntar en una servilleta datos que él le está dando (películas, grupos de música, cómics, series... lo que sea), está en buen camino. Si diez minutos después ya ha desistido, aceptando que esa persona debe tener una máquina del tiempo en casa para poder saber TANTO, enhorabuena: está usted ante un PoPMachineGun.

***.- ahora que ya he visto el percal en otras reseñas (es que vaya tela, señores) no me parece tan grave, pero en ese momento estuve por hacer un cartelito que pusiera SPOILER, ponerme al lado de la mesa de los autores, y sacarlo cuando la ocasión lo requiriese.

1.11.09

[GN] Claves de la novela negra (I)

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La novela negra no es igual que la novela policiaca, aunque naciera a partir de ella. Ni siquiera tiene el mismo entorno, los mismos tópicos o la misma finalidad. En este post intentaremos definir la novela negra a partir de la contraposición con la novela policiaca, desde sus inicios (en los no tan felices años 30) hasta la actualidad. No de forma exhaustiva, no se me asusten...


Empecemos con la novela policiaca, que por algo es un cuervo el símbolo de este festival. La novela policiaca empezó siendo un entretenimiento para el lector, proponiéndole casos imposibles que se resolvían con explicaciones aún más imposibles. Su fundador es Edgar Allan Poe, en el s. XIX, con "Los crímenes de la calle Morgue". Este nuevo estilo lo adoptan los británicos, y a finales de este siglo surge uno de los detectives más conocidos de toda la literatura (del que soy fan): Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. Con él llegaría la máxima expresión de la novela policiaca, tanto por los casos (de una complicación casi ridícula) como por la forma de resolverlos, siempre por deducción lógica; el cerebro de Holmes está adaptado a las ciencias aplicadas, que le ayudan a resolver los casos. Conan Doyle destierra lo sobrenatural y se queda con la lógica, introduciendo explicaciones racionales al misterio. En esta línea siguió Agatha Christie, con Miss Marple y Poirot, unos años más tarde. Para que se hagan una idea de las bases de toda buena novela policiaca, aquí les dejo las 20 leyes que redactó S. S. Van Dine en 1928.



En el s. XX se empieza a cocer la ruptura. Estas novelas llegan a EEUU, y los autores americanos quieren seguir por esa línea, pero no del todo. Les cuento:

- Hay un rasgo especialmente interesante en la escuela británica, y es que los casos ocurren y se resuelven en espacios cerrados. Esto representa tanto la interioridad doméstica de la época victoriana como que el caso estaba delimitado, no se relacionaba con la realidad social. Estas novelas llegan a EEUU, y aquí comienzan a ver a la misma realidad como escenario sórdido del crimen. Algunos motivos por los que esto ocurre son la Ley Seca, la ascensión de las mafias en la escala de poder (y, con ello, el gangsterismo), la caída de Wall Street en el 29, que estaban surgiendo los primeros sindicatos... se podría definir como "época convulsa". También podría definirse como "asco de vida", pero eso no lo dijeron en la charla (aunque seguro que lo pensaron). Hablaremos de esto más adelante.



- Otra cosa que les molesta a los americanos de los ingleses es su comportamiento, su forma de expresarse, el entorno de las historias. Los escenarios victorianos (Agatha Christie se movía en la aristocracia y la burguesía acomodada inglesa) y, sobre todo, la educación exquisita y las formas rimbombantes de expresión equivalían a falsedad e hipocresía.

Por tanto, atendiendo a los dos rasgos anteriores, la literatura policiaca de los americanos va a estar ambientada en la calle, en los estratos sociales más bajos, donde se ven crímenes cotidianos (y no asesinatos misteriosos con serpientes de cascabel que se cuelan en habitaciones cerradas). La cultura americana, aún formándose, necesitaba sus propias historias épicas, y si el western es la cara soleada de la moneda, el género negro es la cruz. La ciudad se convierte en una jungla nocturna, salvaje y violenta, que es el hábitat natural del detective. Y el detective... ah, éste sí que sufrió cambios.

Perdona, ¿que aquí no se puede qué?

Sí, amigos, aquí surge el detective rudo y directo, que precisamente por eso es mucho más real que el gentleman de lupa y pipa. Aquí nace el detective que bebe bourbon a morro, tiene una colilla eterna en las comisuras de los labios y mira siempre (siempre) de soslayo. Y si debe al casero dos meses de alquiler por la oficina-cuchitril, mejor. ¿Su misión? Desenmascarar la corrupción: la mafia empezaba a tener poder y, con él, a controlar los primeros estratos políticos de la sociedad. Esto implica, claro, a la policía. Y por eso hace falta alguien externo, alguien tan duro como el gángster más duro (y tan hijo de su madre como él, también), alguien que actúe según sus valores morales, que defienda al débil y destape toda la basura que los poderosos meten bajo la alfombra.

Lo dejamos aquí, por el momento. Próximamente: Dashiell Hammet y Raymond Chandler, las revistas pulp, Hollywood, evolución hasta la actualidad, por qué la novela negra sueca está pegando tan fuerte justamente ahora, y algo de novela negra del país. No se lo pierdan.


25.10.09

Getafe Negro

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Un año más, se ha celebrado el Festival Getafe Negro. Un año más, ha habido concurso de microrrelatos (esta vez, un nuevo reto: 150 palabras + primera frase impuesta: "La sangre sobre la nieve es más roja"). Y, una vez más, no me he llevado nada. Y mira que esta vez había un viaje a Estocolmo de lo más apetecible... pues nada, oye.

Pero realmente no es eso de lo que quiero hablaros hoy. Además de un concurso masivo de microrrelatos (y de muchas otras actividades molonas), la parte que para mí resalta de este festival es el ciclo de charlas y mesas redondas que se celebran en la Universidad Carlos III. Lo único malo es que son por la mañana, pero este año me ha pillado sin trabajo y he podido ir a tres sesiones:

- "Claves para la novela negra". Donde se cuenta cómo surgió la novela negra, las diferencias que tiene con la novela policiaca, cómo evolucionó y por qué ahora está teniendo tanto auge (en especial la nórdica, ya que la novela negra sueca era el tema predominante del festival).

- "The Wire: la tele es criminal". Mesa redonda en la que tres profesionales discuten esta serie, que me ha sido recomendada tantas veces que ya he perdido la cuenta. Después de esta sesión tuve que ponerme a verla. De momento, he visto el primer capítulo y me he hecho con las dos primeras temporadas (vale, no las he comprado yo, pero las tengo accesibles). (de esto ya hay una reseña).

- "Jazz y blues en la novela negra americana". Aplicación de la música a la literatura, influencia de lo social en la música, contaminación de unas músicas con otras... letras mezcladas con notas y atracos a bancos de italoamericanos con traje a rayas. Delicioso. Además, nos pusieron el "Bad to the bone" como ejemplo de blues urbano.

Y como soy una persona solidaria y creo en que compartir información es vital en estos días que corren, en los próximos días haré una reseña de cada charla, ayudada de los apuntes que tomé.

Bienvenidos al Especial de Género Negro (tanto como la medianoche de una noche sin luna o, el café del Agente Cooper) de Sommer, Palmen, Sonnenschein :)


Y además pongo una foto de Harper-tipo-duro sin pensar
una excusa. Lo tiene todo, este tema.




pd.- También hubo otra mesa redonda a la que asistí, fuera de la universidad, titulada "Visiones del mal", pero no fue ni la mitad de interesante de lo que prometía el público. No sé muy bien lo que pasó, porque los invitados prometían y el tema también, pero por alguna razón no cuajó (por algunas, de hecho: el moderador no se la había preparado; el traductor de la periodista rusa era un editor que pasaba por allí; Rafael Alcalde, que tenía pinta de ser un tío molón, también tenía pinta de no saber qué pintaba en esa mesa...). Así que lo que pudo ser, no fue, y no tengo mucho que decir de ella

9.10.09

Crónicas de Sitges: el León, la Bruja y el Armario.

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Sigo de resaca. Quiero volver, ver Cazafantasmas en pantalla grande, tomarme la penúltima mediana en el bar del Retiro, comer bikinis hechos en una sandwichera de vaca, ver otra peli demasiado larga (y darme cuenta de que, sí, es por la crisis), desayunar Cacaolat, otra mediana (o dos) en Sants con los que faltaban, reírme de los que llevan a una chica a Sitges para hacerse los modernos (y luego no tienen ni idea de qué peli ver), planear visitas para ver fotos de viajes a Canadá...

Jo :(

Pero bueno, ya he vuelto. Y me ha cundido :) Tanto, que me he sacado unos premios de la manga. En estas Crónicas, ¿dónde están el León, la Bruja y el Armario?

Sigue leyendo...
El León:
Esta categoría ha caído en empate, porque no he podido elegir entre los dos candidatos. Están el candidato que a mí me ha fascinado, y el que por porte se lo tiene que llevar. Por tanto, señores, les presento a:

- Ip Man (Ip Man, 2009). Me dijeron "¿Ves a este tipo, que parece tan seriecito? Pues es la razón por la que hemos comprado la entrada". Donnie Yen me flipó desde la primera pelea de la película. Y además, la historia en sí me gustó mucho.

- Goemon, en su Momento (Goemon, 2009). La peli es larga (que no aburrida); ahora, hay una escena final fantabulosa, con momento eclipse incluido, que... no puedes no aplaudir cuando la ves (y ya lo siento, porque sería demasiado bonito encontrar foto, pero no hay manera, así que pongo una de Donnie Yen ^_^).


Míale, cómo se lo pasa él solico.


La Bruja:
La Condesa Báthory (The Countess, 2009). Puesto clarísimo, porque soy fan. Vale, en la película no es TAN bruja, pero oye, tiene un punto de chunguez que hace el título indiscutible (aparición estelar de la Dama de Hierro versión 2.0, el estilo de la original no debía quedar tan bien en cámara...).


Vaya tía mala...


El Armario:
Donde estaban metidos TODOS los de Crows II (2009) (secuela de Crows Zero). Película divertidísima, pero vaya cantidad de momentos gayer. Que si uno le pone ojitos al otro (que tiene un pelo di-vi-no), que si un clon sádico de Michael Jackson, que si "quiero luchar contigo, que eres un hombre de verdad"... Lo mismo no es tan así y los de los subtítulos tenían la mente sucia, que también puede ser...


A topeeeeee!!!!


DISCLAIMER:
En contra de lo que pueda parecer a veces, esto es una recomendación de estas tres o cuatro películas. Si quieren más, pásense por Cine, Vicio y Subcultura, que está haciendo un especial de Sitges, y les vendrá mejor que leer estas tontás. Hoooooombre.