
Desde las páginas de "Alta Fidelidad" (también con
película), Rob Fleming empezó a contarme sus cosas de una forma muy especial: con listas de cinco componentes. Sus cinco desengaños amorosos más profundos, por orden cronológico; sus cinco singles (cara A) preferidos de todos los tiempos; sus cinco películas favoritas (en inglés / en otro idioma y versión original); las cinco cosas que más le gustan de su chica... Todo se reduce a pequeñas colecciones de cinco, ordenadas o no.
El causante de todo fue
Barry. Es un picajoso, y siempre da sus opiniones como si fueran verdades universales. Y claro, la única forma de rebatir lo que dice es usando sus mismas armas (menos en música; ahí no hay manera de hacerle entrar en razón). Yo creo que no es una buena idea: en cualquier lista hay demasiados elementos que no caben, pero que sabes que, de una forma u otra, deberían estar ahí. Y, sin embargo,
Barry me ha liado a mí también. Bienvenidos a una nueva sección:
Tardes en Championship Vynil.
La primera lista, contra todo pronóstico, no va a ser de música (ya os he dicho que con este hombre no se puede discutir). Empecemos pues con...
Objetos que todo niño de los 80 quiso tener

- El piano de Big.
Era el principio de la verdadera acción: a partir de ahí, su vida se convierte en la que todo niño quiere tener de mayor (ese piso... si tenía hasta una máquina de bebidas y una de bolas!! Y literas, y se podía coger la de arriba cuando él quisiese!). Además, ni se te había pasado por la cabeza que un piano así pudiera existir de verdad.

- El mapa del tesoro de Los Goonies.
O la promesa de vivir una aventura DE VERDAD en tus vacaciones de verano, de encontrar un tesoro con tus amigos y poder contárselo luego a tus compañeros de clase. El sustituto más burdo de este sueño son los campamentos de verano, donde hacías cosas que a ti te parecían un triunfo (como ser el primero que se mete en el agua gélida del río y tal), pero sabiendo, en tu fuero interno, que el gran momento estaba por llegar.

- La mochila aspira-espíritus de Los Cazafantasmas.
A ser posible, con traje y gafas a juego. Especialmente deseada en momentos como la visita obligada al cementerio del pueblo (con tus primos mayores y los amigos, que disfrutaban lo indecible haciendo el cafre entre las tumbas y viéndote cada vez más pálido) y después de las películas de miedo que algún familiar encantador, en su afán por hacerte friki del terror desde tu más tierna infancia, te ponía las noches que se quedaba contigo de canguro.

- El libro enorme, con tapas de cuero y un medallón con dos serpientes en la portada, de La Historia Interminable.
Y es que la idea de un libro mágico que te convierte en su protagonista es demasiado irresistible. Pensar que los personajes que ves a través de las páginas necesitan tu ayuda (pero no como los libros de "Elige tu propia aventura", que también, sino que necesitan que tú estés en la historia, que les aconsejes, que cuides de ellos, que luches con ellos)...

- El sombrero de Indiana Jones.
Y qué decir de este último objeto de deseo! Imprescindible para taparte el sol de los ojos cuando encuentras las ruinas de una civilización hasta ahora desconocida; o para que no te caiga la lluvia en la cara, mientras defiendes con uñas y dientes una reliquia ancestral de un desaprensivo que la quiere sólo para él ("¡Debería estar en un museo!").
Como suponía, me ha quedado una lista un poco escuálida, y si bien no están todos los que son, al menos creo que he conseguido cinco buenos representantes :)
Qué opináis vosotros?
pd.- Por supuesto, si alguien quiere unirse a estas reuniones en la tienda de discos de Rob, no tiene más que dejar claro en los comentarios que no tengo criterio ninguno, o hacer su propia lista (en los comentarios o en su página) :)
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